El pediatra colombiano en prisión por 4bus4r de menores acepta 5 años y 6 meses por otra agresión (+Detalles)

0
357

El procesado, quien está cumpliendo una condena de 26 años y medio de prisión, ha admitido haber agredido s3xu4lm3nt3 a un vecino de 9 años de su bloque.

La Audiencia Provincial de Almería ha impuesto la pena de 5 años y 6 meses de cárcel por un nuevo ataque s3xu4l a un menor a Carlos Alexander R.L., el pediatra de origen colombiano que ya fue condenado en 2019 por abusar de otros 6 menores de entre 4 y 13 años cuando ejercía en un centro de salud del SAS en Almería.

El procesado, quien está cumpliendo una condena de 26 años y medio de prisión, ha admitido ante el tribunal de la Sección Segunda este miércoles haber agredido s3xu4lm3nt3 a un vecino de su bloque cuando este contaba con 9 años de edad y ha mostrado conformidad con la pena interesada por el fiscal y la acusación particular.

El Ministerio Público ha modificado su escrito de calificación provisional por el que pedía 12 años de prisión al estimar que concurren las atenuantes de reparación de daño por haber abonado la responsabilidad civil fijada en 20.000 euros y de confesión tardía. La acusación particular se ha adherido al igual que la defensa.

En el acto de juicio, y después de que las partes hayan comunicado su intención de no recurrir el fallo, el magistrado-presidente Luis Columna ha dictado sentencia in voce en la que se impone, al margen de la pena de cárcel, libertad viglada por periodo de 7 años y alejamiento a más de 500 metros de la víctima por periodo de 10 años, y ha declarado su firmeza.

Caso de un menor en Roquetas

El procesado, durante el verano de 2011, contactó con un menor de 9 años que vivía en su mismo edificio localizdo en Roquetas de Mar (Almería), de quien fue «ganándose poco a poco su confianza».

Así, «organizaba juegos en la piscina» con otros 2 menores que convivían con él y que presentaba como a «sus hijos», toda vez que también «los llevaba al parque o a excursiones en bicicletas».

En esta línea, y guiado por un «ánimo libidinoso», el acusado habría invitado al menor a que fuera a su casa a jugar a la videoconsolas para, una vez en su salón, aprovecharse del mismo por medio de juegos «de índole s3xu4l» en los que el acusado aparecía «desnudo»; un comportamiento que se habría extendido, al menos, a lo largo de un mes.

El fiscal sostiene que en el desarrollo de estos actos el acusado se habría aprovechado s3xu4lm3nt3 del menor, a quien decía que eran «juegos normales», que «no era nada malo», pero que en cualquier caso «no le contase nada a su madre» porque «era su juego» y «un secreto entre ellos».

A causa de tales experiencias, la víctima sufrió una sintomatología «compatible con una situación de v1ol3nc1a s3xu4l» que se denotaba por su nerviosismo, bajo rendimiento académico, depresión y conductas disruptivas, entre otros comportamientos.

En 2019 el ex-pediatra, que por entonces contaba con 45 años, admitió haber abusado de otros 6 menores y aprovechó su turno de palabra en el acto de juicio para pedir «disculpas» tanto a las víctimas como a sus familias, lo que le valió una rebaja de la pena inicialmente solicitada por la Fiscalía de 37 años de cárcel.

Así, el hombre aceptó 4 años de prisión por cada uno de los 4 delitos de 4bus0 s3xu4l, otro 2 años de cárcel por un quinto delito y 8 años y 6 meses de prisión por un sexto delito de abus0 s3xu4l continuado.

Experiencia como pediatra

Carlos Alexander R.L. prestó servicio como pediatra contratado por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en centros de los municipios de Huércal-Overa, Pulpí y Vera desde marzo de 2008 hasta septiembre de 2013.

Así, «aprovechándose de su condición» de facultativo, establecía relaciones de «confianza» con las madres de los niños que acudían a su consulta como pacientes y se centraba, sobre todo, en aquellos que eran de nacionalidad colombiana como él.

La Fiscalía remarcaba entonces que conseguía de este modo el «consentimiento» de las progenitoras para llevarse a sus hijos a pasar «una tarde, un rato, un día o un fin de semana» a su domicilio, localizado en la localidad de Roquetas de Mar, «haciéndose cargo de ellos de manera exclusiva».

Una vez en la casa, junto al que decía ser su hijo, también menor de edad, perpetraba supuestamente los 4bus0s. Lo hacía tanto en el interior del domicilio como en la piscina comunitaria «guiado por el ánimo lúbrico».

Entre las víctimas, de entre 4 y 13 años, figura un menor que en el momento de los hechos se encontraba ingresado en un centro de acogida y con quien el procesado se prestó a realizar funciones de «familia colaboradora» y un segundo niño que sufrió los 4bus0s hasta los 17 años «porque le había hecho creer que eso era lo normal en su país».

Carlos Alexander R.L. fue extraditado el 8 de julio de 2016 a España desde su país natal, donde estuvo estado cumpliendo condena por hechos similares. 3 meses antes había sido puesto en libertad condicional tras estar en arresto domiciliario, controlado por un dispositivo electrónico.

2 fugas previas

El juicio contra él en Colombia, por el que fue condenado a 38 meses de prisión, se celebró en ausencia del reo, quien protagonizó 2 huidas; una hacia España, donde cometió presuntamente los delitos de los que ahora debe dar cuenta, y la segunda, de vuelta su país natal.

Allí fue detenido en marzo de 2014 tras la labor conjunta de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía colombiana, en colaboración con la Guardia Civil en España.

La Corte Suprema de Justicia de la República de Colombia ordenó su extradición en julio de 2014 al estimar la petición tramitada por el Gobierno de España a raíz de que el Juzgado de Instrucción 2 de Roquetas de Mar abriese causa contra él.

No obstante, se dispuso que no fuese extraditado para ser puesto a disposición de este juzgado instructor hasta que cumpliese la pena de 38 meses y 25 días de prisión a la que fue condenado en 2012 tras la denuncia del padre de una de sus víctimas.

Finalmente, no la cumplió de forma íntegra y se benefició de remisión de pena. La Corte no le inhabilitó profesionalmente y estuvo investigado en relación a hechos similares en Barcelona, donde también ejerció como pediatra antes de llegar a Almería. Accedió al SAS por una bolsa de empleo.

Hijos de madres solteras

Para estimar la extradición y dictar resolución en positivo, la Corte Suprema colombiana tuvo en cuenta la denuncia de las madres de los menores, que principalmente eran madres solteras o divorciadas con problemas económicos y de origen sudamericano.

En esta línea, hacía alusión a la primera denuncia, de julio de 2013, en la que la progenitora de un niño de 8 años daba cuenta de presuntos 4bus0s s3xu4l3s mientras el menor estaba a cargo del pediatra en su casa.

Posteriormente, otra madre denunció también que sus 2 hijos, de 11 y 7 años, habían sido presuntas víctimas de los abusos s3xu4l3s del médico, de forma que trató incluso de forjar una «estrecha relación» con el más pequeño de ellos, de quien trató de ser su padrino y del que tenía una foto en su cuenta de la aplicación WhatsApp. Según el relato de la progenitora, su comportamiento «se volvió obsesivo».

El fallo favorable a la extradición, al que tuvo acceso Europa Press, recogía, asimismo, el testimonio de los pequeños ante psicólogos adscritos a los equipos de mujer-menor (Emume) de la Guardia Civil en la que ellos relatan presuntos comportamientos de Carlos Alexander R.L.

Igualmente, apuntaba al testimonio de una de las madres que vivió temporalmente en la casa del pediatra para trabajar como empleada interina y que relató que el hombre trataba a uno de los menores «como a una novia», si bien a la casa «iban muchos niños».

Estas declaraciones fueron apoyadas además por 2 testigos ajenos a los menores y las familias y que señalaron la presencia de menores y comportamientos de carácter s3xu4l entre el acusado y los niños.


Array